sábado, 7 de septiembre de 2013

Cuatro.

Harry POV:

Ojala pudiera volver atrás en el tiempo, ojalá pudiera borrar mis errores, de esa manera la tendría aquí conmigo entre mis brazos, sana y salva. Pero eso no puede ser.
Aquí estoy, tumbado en una cama fría y vacía esperando a que ella aparezca por la puerta, no importa que me grite, arroje cosas hacia mí o incluso me propine un buen guantazo, la verdad es que me merezco todas esas cosas, pero yo sólo quiero tenerla aquí.
No puedo evitar ser como soy: un autentico estúpido, ella me ha dado tantas oportunidades…
Estoy dispuesto a cambiar por ella, estoy dispuesto a enmendar mis errores y quererla como ella quiere que la quieran.

Eran las once de la noche y mis esperanzas de que volviera se disiparon cuando recibí un mensaje de un número desconocido:

*Estoy en casa de una amiga, no te preocupes por mí.”

¿En casa de una amiga? Taylor no tiene amigas, tenía pero por alguna razón se distanció de ellas. Si ella dice que está en casa de una amiga la creeré…Quizás esté en casa de un chico y me está mintiendo…No, debo empezar a confiar más en ella, si dice que está en casa de una amiga es porque está allí, nunca me ha dado razones para desconfiar, pero su entorno si me las ha dado, su familia, sus amigos…
Pasé la noche en vela, no podía dejar de pensar en ella, su sonrisa, su pelo rubio, sus ojos azules…Nunca había estado así antes.

Cuando me fui a dar cuenta ya eran las siete de la mañana, débiles rayos de sol se colaban entre las finas cortinas de la ventana de la fría habitación. Me puse de pié, estaba cansado y sentida como si tuviera un peso extra sobre mis hombros, seguramente sería el sentimiento de culpa. No recordaba la mitad de cosas que pasaron la noche anterior, recordaba la pelea con Taylor, y al recordarla un escalofrío recorrió mi columna, recuerdo ver la mueca decepcionada, triste y rota que tenía en su rostro cuando entró a aquella maldita habitación. Me estaba torturando a mí mismo.

Me dirigí hacia la cocina, y por un segundo la vi apoyada contra la encimera y bebiendo su café de cada mañana, su pelo estaba despeinado y su sonrisa era cálida mientras me decía buenos días, pero todo era una alucinación por falta de sueño. No había comida en la nevera, así que aparté una de las baldosas rotas del suelo y saqué un bote de cristal del suelo, nuestros ahorros estaban en ese bote, saqué varios billetes y los metí sin cuidado en el bolsillo trasero de mi pantalón. No iba a conducir mi destartalado coche aquella mañana, estaba nevando y no había dormido en toda la noche, no sería buena idea conducir. Era muy temprano pero nuestra casa estaba lejos de la ciudad, así que llegaría justo cuando las tiendas abren.

Mi mente viajaba entre los recuerdos que tenía con Taylor, como la primera vez que la vi, estaba preciosa en ese uniforme de colegio privado, su pelo estaba recogido en una coleta larga y rizada, reía con sus amigas mientras sostenía una carpeta. Eso fue hace un año. Una lágrima inconsciente bajó por mi mejilla. Maldita sea, ¿qué me había hecho esta chica? Nunca en mi vida he llorado por nada, y menos por una chica, pero claro, ella no era una chica, ella era mi chica.

Las calles estaban completamente vacías, a medida que me acercaba al centro los recuerdos eran más y más vivos y más y más dolorosos, en un año recorrimos juntos todas esas calles ya fuera besándonos o peleándonos, todo me recordaba a ella de alguna manera. Me paré justo enfrente de una casa, miré por la ventana y pude ver el salón decorado con adornos navideños, lo que me hizo recordar que el cumpleaños de Taylor estaba cerca, yo nunca tuve ningún detalle con ella…Ahora veía todos los errores que había cometido en ese año, ni siquiera supe quererla bien, quizás…sería mejor que estuviéramos separados…Un dolor agudo atravesó mi pecho al pensar en estar separado de ella, ya sé que nunca la he tratado bien, pero no puedo negar de ninguna manera que estaba loco por ella, y dolía, dolía muchísimo.

¿Harry que estás haciendo llorando y sufriendo por una chica? Tú nunca has sido así, me dije a mí mismo. Merecía la pena llorar y sufrir por ella, simplemente porque es ella.
Llegué a un centro comercial, no había mucha gente pero las tiendas estaban abiertas, decidí comprar las cosas que necesitaba para casa y luego pararme a desayunar en alguna cafetería. Al salir de la tienda busqué una cafetería que no estuviera muy atestada.

Entonces la vi, estaba allí, no era una alucinación, llevaba la misma ropa que ayer y estaba con…¿un chico? Otro chico. Estaba con otro chico. Sentí como me hervía la sangre y dejé caer las bolsas al suelo, me acerqué a ellos rápidamente y vi la cara de aquel estúpido que estaba con mi novia.
No podía ser otro que Louis Tomlinson, el maldito Louis Tomlinson. ¿Qué hacía ella con él? Él no era bueno en absoluto, ¿de qué se conocían?¿Se habría olvidad ya de mí? Estaba con el maldito Louis Tomlinson, me recordé.

“¿¡Qué demonios estás haciendo con éste!?” Grité y Taylor se giró rápidamente, su cara empalideció. “¡Contesta!”

“Oye, ¿quién eres tú y qué haces gritándole así a una chica?”Preguntó Louis acercándose a mí.

“¿Qué demonios…? Como si no me conocieras Louis Tomlinson. Aléjate de ella, es mía.” Continué gritando y me puse a unos centímetros de él.

Taylor movía su vista de mí a el estúpido de Louis Tomlinson, confundida.

TAYLOR POV:

¿Qué estaba haciendo Harry aquí?¿Por qué conocía a Louis? Mi mente estaba cansada pero vi como Harry se acercaba muchísimo a Louis así que me metí en medio de ellos.

“Harry, ¿qué estás haciendo?” Le pregunté empujándole con mis manos en su pecho para alejarle de Louis.

“¿Qué estoy haciendo? Se suponía que estabas en casa de una amiga, ¿me has mentido?” ¿Qué?

“Yo nunca he estado en casa de ninguna amiga, ¿qué estás diciendo?”Pregunté aturdida.

“Me mandaste un maldito mens…”

“Suficiente, vámonos Taylor.” Le interrumpió Louis agarrando nuestras bolsas y poniendo su mano en mi espalda para guiarme.

Volteé la cabeza hacia Harry y vi cómo pateaba una de las bolsas que había en el suelo.
No entendía nada, ¿qué acababa de pasar?

Cuando llegamos al coche de Louis intenté preguntarle qué acababa de pasar, pero preferí callarme, parecía irritado y no quería empeorar las cosas.

“Gracias por despertarme anoche…”Dije en un susurro, él se limito a asentir sin desviar la mirada de la carretera. “Y por comprarme ropa.” Continué, pero no contestó.

Un incómodo y extraño silencio invadió el coche durante todo el trayecto del centro comercial a casa de Louis.
La noche anterior me dormí en la alfombra de la sala en la que estuvimos hablando Louis y yo. Después de aquella pesadilla no pude volver a dormir en toda la noche, pero Louis se quedó a mi lado.
Al salir del coche Louis me guió hasta la que sería mi habitación, era preciosa y amplia decorada con tonos pastel; unas finas cortinas ondeaban en la ventana. Dejé las bolsas con ropa en el suelo y le pregunté a Louis si quería hacer algo en todo el día, pero no me contestó, salió de la habitación dejándome un poco confundida, ¿me estaba evitando? Yo no había hecho nada malo, o eso creía.

Suspiré y empecé a sacar ropa de las bolsas. Había comprado un abrigo, varios jerséis y pantalones y algunos zapatos, poca porque no pensaba quedarme allí mucho tiempo, aunque Louis intentó que comprara más cosas pero viendo su comportamiento conmigo en las últimas horas me di cuenta de que hice bien no comprando demasiada ropa. Estaba agradecida porque me dejara estar en su casa sin pedir nada a cambio, pero me estaba dando cuenta de que me estaba convirtiendo en un estorbo…

Cuando terminé de colocar la ropa en el armario me senté al borde de la cama y me llevé las manos hasta mi cara, frotándola. Los ojos cansados de Harry aparecieron en mi mente, acompañados de su voz rota y enfadada. Seguía sin comprender qué había pasado esta mañana, ¿por qué pensaba que estaba alojada en casa de una amiga?¿De qué conocía a Louis? Todo era tan confuso, la cabeza me daba vueltas y vueltas así que me tumbé en la cama y cerré los ojos, cayendo en un profundo sueño.

Me desperté desorientada, parpadeé varias veces y sacudí mi cabeza, un sonido suave y tranquilo llegó a mis oídos: música. Una guitarra y una voz preciosa. Me levanté de la cama y seguí el suave sonido por el pasillo, cerré los ojos y me guié por el sonido, rozando las paredes con mis dedos.
Me paré justo enfrente de una puerta de madera, era la habitación de Ed, estaba encajada así que entré con cuidado, vi a Ed sentado en su cama tocando la guitarra y cantando, no se dio cuenta de mi presencia así que entré y me apoyé contra el marco de la puerta, cerré los ojos y disfruté del sonido y las letras, al menos hasta que él se diese cuenta de que estaba en su habitación y me gritara o algo así.

El sonido paró en seco.

“¿Qué demonios estás haciendo apoyada contra mi puerta como una acosadora?”Preguntó Ed, lo que me hizo abrir los ojos de repente.

“Es que te oí y…Yo también canto y…”tartamudeé.

“¿Tú cantas?”Preguntó alzando una ceja, yo asentí. “Ven aquí, vamos a ver qué puedes hacer.”Dijo dando varios golpecitos sobre el colchón.

Di varios pasos hacia delante, no me fiaba mucho.

“Vamos, no te voy a matar a guitarrazos ni nada de eso.”Dijo esbozando una pequeña sonrisa. “No tengo todo el día.”Su sonrisa desapareció.

Al menos ya me había quedado claro que Ed sabía cómo sonreír, aunque todas las veces que le había visto su rostro me recordaba al de una ardilla enfadada.
Le expliqué que llevaba toda mi vida cantando y tocando la guitarra y el piano así que me dejó su guitarra, hacia tanto tiempo que no veía una. Toqué varias notas para afinar y empecé a cantar. Mi mente se puso en blanco completamente, sólo podía cantar y tocar la guitarra, nada de pensar en Harry o en por qué Louis me estaba evitando, me sentí…Liberada por un momento.

LOUIS POV:

“Estás haciendo un gran trabajo Louis.” Me dijo la voz por el teléfono. “Sabía que el dinero te convencería.”

“No lo hago por el dinero, señor. Lo hago por mis padres.”Le corregí.

“No me importan tus razones, lo único que me importa es que hagas bien tu trabajo. Sigue con la chica, te enviaré la segunda parte del plan por fax.”Hizo una pausa.”Ah, y dile a tu amigo Ed que se comporte bien con ella, no queremos que salga huyendo y se estropeé el plan, ¿verdad?”

“No, señor…”Suspiré y oí cómo colgaba el teléfono.


No iba a dejar que nadie ni nada estropeara lo que me ha costado tanto tiempo conseguir.

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